Colgante de cruz de San Damián en madera con cordón, un símbolo cristiano de profunda tradición franciscana, pensado para llevar la fe de forma sencilla y cotidiana.
Este colgante reproduce la cruz de San Damián, uno de los símbolos más reconocidos de la espiritualidad franciscana. Realizada en madera y acompañada de un cordón resistente, presenta un diseño sobrio que facilita su uso diario como signo personal de fe.
La cruz de San Damián es conocida por su riqueza simbólica: en ella Cristo aparece vivo y sereno, transmitiendo un mensaje de esperanza, entrega y misión. Tradicionalmente, esta cruz está vinculada a la llamada a “reconstruir la Iglesia” desde la fidelidad al Evangelio y la vida sencilla.
En este contexto, el colgante conecta de forma natural con el espíritu vivido por Fray Leopoldo, fraile capuchino profundamente arraigado en la tradición franciscana. Su vida humilde, marcada por la oración, la obediencia y la caridad silenciosa, refleja los mismos valores que expresa la cruz de San Damián: una fe encarnada, vivida desde lo pequeño y lo cotidiano.
Características
La cruz de San Damián recibe su nombre del crucifijo ante el cual san Francisco de Asís escuchó la llamada a “reparar mi Iglesia”. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo central de la espiritualidad franciscana, asociado a la conversión, la misión y la vida evangélica.
La vinculación de este símbolo con Fray Leopoldo, como fraile capuchino —rama franciscana—, recuerda una forma de vivir la fe basada en la sencillez, la obediencia y la confianza plena en Dios, encarnada en los gestos humildes de cada día.
Fuente: Enciclopedia Católica; tradición franciscana sobre la Cruz de San Damián.