El reparto de los panecillos de Fray Leopoldo es una tradición muy arraigada en Granada y está estrechamente vinculada a la devoción popular por Fray Leopoldo de Alpandeire. Cada 9 de febrero, fecha en la que se conmemora el aniversario de su fallecimiento, miles de fieles acuden a la Parroquia de la Inmaculada y a la cripta donde reposan sus restos para pedirle favores y agradecerle los concedidos.
Uno de los actos más significativos de esta jornada es la bendición y el reparto de los panecillos de Fray Leopoldo. Estos pequeños panes simbolizan la caridad y la humildad que caracterizaron la vida del fraile capuchino, quien dedicó su existencia a ayudar a los más necesitados, confiando siempre en la providencia divina. Se cree que estos panecillos son portadores de bendiciones y protección, por lo que muchas personas los conservan como un símbolo de fe y devoción.
La distribución de los panecillos tiene lugar tras la celebración de la Misa en nuestra iglesia, donde desde primeras horas de la mañana se congregan devotos de distintos lugares. Durante la jornada, el templo y la cripta permanecen abiertos para quienes deseen visitar y rezar ante la tumba del Fray Leopoldo.
Así, la entrega de los panecillos de Fray Leopoldo mantiene viva una hermosa tradición, a la vez que refuerza los valores de solidaridad y fe que él encarnó. Año tras año, este sencillo gesto sigue siendo un recordatorio de su legado, inspirando a quienes acuden con devoción a seguir su ejemplo de humildad, caridad y entrega al prójimo.
Hermanos Capuchinos