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La Fraternidad de Granada despide a fray Antonio

Comunicado de la Fraternidad de Capuchinos de Granada

Con esperanza en la resurrección, la Fraternidad de Hermanos Menores Capuchinos de Granada comunica el fallecimiento de nuestro hermano fray Antonio de Sevilla (Antonio Ruiz de Castroviejo Alba), ocurrido el pasado 21 de julio, festividad de san Lorenzo de Brindis, tras varios años de enfermedad vividos con serenidad y acompañado por los hermanos de la Fraternidad.

Nacido en Sevilla el 2 de febrero de 1952, pasó parte de su infancia en Egipto, donde su padre, ingeniero de profesión, trabajaba en la construcción de la presa de Asuán. Aquella experiencia despertó en él una curiosidad que nunca perdería. Aprendió árabe durante sus primeros años de escuela y, ya de adulto, seguía interesado por aquella lengua y por la cultura que había conocido desde niño.

De regreso a Sevilla comenzó a descubrir su vocación franciscana de la mano de un tío suyo, también religioso. Ingresó en el Seminario Seráfico de Antequera, donde cursó sus estudios, y muy pronto sintió con claridad que su camino era el de hermano capuchino laico. Defendió esta opción con convicción y fidelidad durante toda su vida.

Tomó el hábito en Sanlúcar de Barrameda en 1969, profesó al año siguiente y realizó su profesión perpetua en 1977. A lo largo de los años formó parte de diversas fraternidades, entre ellas Antequera, Las Palmas de Gran Canaria, Granada, Sevilla y Jerez de la Frontera. Fue también guardián de la fraternidad de Jerez y desempeñó el servicio de definidor provincial.

Quienes lo conocieron recuerdan especialmente su inteligencia despierta, su sensibilidad artística y, sobre todo, su extraordinaria capacidad para acoger a las personas. Encontró siempre tiempo para escuchar y acompañar a quienes más lo necesitaban: personas desempleadas, familias con dificultades económicas, personas con problemas de drogodependencia y tantos otros que hallaron en él una mano tendida y una palabra de esperanza.

Cuando la enfermedad comenzó a limitar sus fuerzas, dejó la fraternidad de Jerez para ser atendido primero en la enfermería provincial de Madrid y, posteriormente, en la de Granada. Allí continuó compartiendo la vida fraterna con la misma cercanía de siempre y con esa sonrisa pícara que tantos hermanos recuerdan con cariño.

Damos gracias al Señor por la vida de fray Antonio, por su sencillez, por su disponibilidad y por el bien sembrado silenciosamente entre tantas personas a lo largo de los años.

Que el Señor le conceda el descanso eterno.

Hermanos Capuchinos

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