Rosario artesanal, de los de toda la vida, elaborado con cuentas de madera en tono marrón, un material cálido y natural que aporta sencillez y espiritualidad a la oración. Ensamblado con cuerda marrón, su diseño es duradero y cómodo de usar. Destaca por su crucifijo de madera con detalles resaltados y una medalla con la imagen de Fray Leopoldo. Ideal para el rezo diario o como un regalo especial.
El Origen del Rosario: una devoción con historia y misterio
El rosario es una de las devociones más queridas del cristianismo, pero su origen no se debe a un solo momento o persona, sino a siglos de evolución espiritual.
Su historia comienza en el siglo X, cuando los monjes cluniacenses rezaban 150 salmos diariamente. Para aquellos que no sabían leer, nació la costumbre de recitar 150 Padrenuestros como alternativa. Con el tiempo, esta práctica evolucionó y en el siglo XII, bajo la influencia cisterciense y de San Bernardo de Claraval, se empezaron a sustituir algunas de estas oraciones por salutaciones a la Virgen María, dando origen al llamado Salterio de María.
En el siglo XIV, las órdenes mendicantes, especialmente los dominicos, difundieron esta oración entre los fieles, añadiendo meditaciones sobre la vida de Cristo. Así, poco a poco, el rosario adquirió su forma actual. A comienzos del siglo XV se completó la oración del Ave María con la invocación final:
“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.
La devoción al rosario creció con las Cofradías del Rosario, impulsadas por el dominico Alano de Rupe en el siglo XV. Sin embargo, su gran consolidación llegó en 1571, cuando el Papa San Pío V atribuyó la victoria en la Batalla de Lepanto a la intercesión de la Virgen, tras pedir a los cristianos que rezaran el rosario. En honor a este milagro, se estableció la festividad de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre.
Durante los siglos posteriores, surgieron nuevas formas de rezarlo, como el Rosario Perpetuo en el siglo XVII y el Rosario Viviente en el XIX, impulsado por Paulina Jaricot. A lo largo de los años, la Virgen ha insistido en la importancia de esta oración en sus apariciones, como en Lourdes y Fátima.
En el siglo XXI, San Juan Pablo II introdujo los Misterios Luminosos para profundizar en la vida pública de Cristo, renovando así el interés por esta devoción. Hoy, el rosario sigue siendo una fuente de paz, reflexión y gracia para millones de personas en todo el mundo.
Rezar el rosario es más que repetir palabras: es un camino de meditación que nos une a Dios a través de María.
Hermanos Capuchinos